SEBASTIÁN LERDO DE TEJADA (1823-1889) PDF Imprimir E-mail

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N
ació en Xalapa, Veracruz. Hijo de Juan Antonio Lerdo de Tejada y de Concepción Corral y Bustillos. En su ciudad natal hace sus estudios primarios y estudia gramática con Francisco Ortiz de Loza. Obtiene una beca en el Seminario Palafoxiano de Puebla (1836-1841). El obispo Pablo Velázquez le distingue con su amistad. Renuncia a la carrera eclesiástica después de haber recibido las órdenes menores. Se traslada a México en 1841 e ingresa al Colegio de San Idelfonso para estudiar jurisprudencia.

 

 

 

SEBASTIÁN LERDO DE TEJADA (1823-1889)

SEBASTIÁN LERDO DE TEJADA
(1823-1889)

 

 

En 1844 recibe el grado de bachiller, y hasta 1851 no se titula abogado. Desde 1849 tenía la cátedra de Artes en el citado Colegio, del que es rector de 1852 a 1863. Fiscal de la Suprema Corte de Justicia en 1855, antes lo había sido, por nombramiento de Santa Anna, de un tribunal especial que tenía que ver con la Suprema Corte. Ministro de Relaciones Exteriores (5 de junio-16 septiembre de 1857) en el gabinete de Ignacio Comonfort, se opone a las proposiciones del ministro norteamericano John Forsyth, relativas a cesiones de territorio y contratos de tránsito.

 

Cuando el Plan de Tacubaya, Lerdo permanece en la capital como rector de San Idelfonso, apartado de la contienda durante la Guerra de Tres Años. Reingresa a la política como diputado al Congreso de la Unión (1861-1863). Como orador parlamentario era el "tipo de orador nuevo –dice Justo Sierra– que analizaba los problemas con su poder dialéctico y no era frío; su palabra y su voz se enardecían". Fue presidente del Congreso en tres ocasiones; se mostró de un acendrado nacionalismo y su intervención decide el rechazo del tratado Wyke-Zamacona.

 

A la caída de Puebla en manos de los franceses, Lerdo sale de la capital acompañando a Juárez como miembro de la diputación permanente del Congreso. En septiembre de 1863 es nombrado ministro de Justicia y a los pocos días pasa al Ministerio de Relaciones y Gobernación. En la peregrinación al norte, el triunvirato Benito Juárez, José María Iglesias y Lerdo representan la defensa de la República frente a la invasión francesa y el imperio de Maximiliano.

 

Lerdo, depositario de la confianza de Juárez, dirige la política nacional. Sus dotes políticas se manifiestan en la lucha entre el caciquismo, los pretendientes a la sucesión de Juárez y los verdaderos jefes de la resistencia. Entre los decretos del 8 de noviembre de 1865, en el primero extiende los poderes de Juárez hasta la terminación de la guerra; en el segundo elimina al general González Ortega, el cual, en funciones de presidente de la Suprema Corte de Justicia, se consideraba con derecho legal para ser jefe del Ejecutivo al terminar el periodo presidencial juarista en 30 de noviembre de 1864.

 

La responsabilidad que tuvo en el fusilamiento de Maximiliano es negada por algunos; aunque otros aseguran que inclinó el ánimo de Benito Juárez al rigor. Al triunfo de la República, redacta la convocatoria electoral del 14 de agosto de 1867 y la promulga, en sus funciones de ministro de Relaciones y Gobernación, lo que enardece a la oposición y es cuando la virulencia de los ataques –a su persona y en los periódicos políticos– irá en aumento hasta su salida al destierro.

 

Candidato a la presidencia de la Suprema Corte (en rigor, a la vicepresidencia de la República), obtiene 17 votos contra 6 de su contrincante, el general Porfirio Díaz. En ese momento es, además de presidente de la Corte, diputado y ministro de Relaciones y Gobernación. Deja el ministerio en 1871 para figurar como candidato a la presidencia de la República, formando un partido lerdista asociado con los partidarios de Díaz sólo por su común oposición a la reelección.

 

Después de su derrota en los comicios regresa a la Suprema Corte, la que deja en 1872, a la muerte de Juárez, para ocupar interinamente la presidencia de la República el 12 de julio de ese año. Elegido constitucionalmente, toma posesión, el 1° de diciembre de 1872. Durante su gobierno, en enero de 1873, se inaugura el ferrocarril de México a Veracruz.

 

Se pacificó el entonces Cantón de Tepic; Manuel Lozada, quien había ejercido un cacicazgo en esa región, fue derrotado por el general Ramón Corona en la batalla de la Mojonera en 1873. El 25 de septiembre se dio categoría de constitucionales a las Leyes de Reforma; el propio año de 1874 son desterradas las Hermanas de la Caridad. La sucesión presidencial, en la que Porfirio Díaz aparece como adversario, altera la paz. En enero de 1876 se pronuncia al general Fidencio Hernández, proclamando el Plan de Tuxtepec; Donato Guerra en Jalisco; Méndez y Carrillo en Puebla; Treviño y Naranjo en Nuevo León; Couttolenc en Veracruz, y otros, luchan contra el presidente. Porfirio Díaz se pone al frente de la rebelión. El 21 de marzo proclama en Palo Blanco el Plan de Tuxtepec. Proclama el principio de la No Reelección, desconoce a Lerdo y todos sus funcionarios partidarios de su gobierno y convoca a elecciones.

 

Se verifican elecciones en plena revuelta: Lerdo resulta presidente, mas en su propio partido comienzan las escisiones. La lucha se decide en el campo de batalla: las tropas lerdistas son derrotadas en Tecoac el 16 de noviembre de 1876. Porfirio Díaz entra triunfante a la capital el 26. El día 20 Lerdo de Tejada abandona el poder y se embarca en Acapulco el 25 de enero de 1877 con dirección a los Estados Unidos. Reside por muchos años en la ciudad de Nueva York, allí fallece y sus restos son trasladados a la Ciudad de México rindiéndosele grandes honores y sepultados en la Rotonda de las Personas Ilustres.

 

Fuente: Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México.
Cortesía de Editorial Porrúa Hermanos, S.A. de C.V.

 
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